“No, yo es que no soy muy de vino”

¿Cuántas veces has escuchado esa frase? ¿10, 100, 1000?

Sales tan contento de casa porque te vas a tomar unas tapas con tus amigos y, entonces, llega el momento en el que tu dices: “¿Queréis que probemos ese vino?” Y sin previo aviso, zas, ahí la tienes: “No, es que yo no soy muy de vino.” Y  te recorre un escalofrío por todo el cuerpo porque no lo entiendes, lo aceptas, pero no lo entiendes. Entiendes que a alguien no le guste la Coca-Cola y prefiera Pepsi, o Nutella y Nocilla, o Cola Cao y Nesquick… ¿pero el vino así en general no te gusta? ¿Con miles de tipos diferentes en el mundo me dices que es que no eres muy de vino? Perdona, pero no me lo creo. Puede que no te haya gustado el vino que probaste aquel año en la boda de tu primo aunque decían que era buenísimo, o incluso otro que te regaló tu jefe asegurando que era un reserva con el que siempre habrías soñado, eso sí me lo creo. Lo que te pasa es que tienes una mezcla de pereza y miedo porque cada vez que llegas al bar o al restaurante y llega el momento de elegir la bebida te haces la gran pregunta: “¿Y si no me gusta? “  Pues cambia de pregunta: “¿Y si me gusta?”

si-eres-de-vino

 

Seguramente sepas qué tipo de sabores te gustan más a la hora de elegir otros tipos de bebida: frutales, ácidos, suaves, con gas… Díselo al camarero, no te cortes: “¡Hola! Perdona, ¿tienes algún vino fresco y afrutado?” Lo más normal es que te ayude y te indique qué vinos tiene con esa descripción. Y entonces, te das cuenta: “¡Pero qué bueno está este vino!”  ¿Ves como no era tan difícil? Era cuestión de pedir lo que te gusta. Anímate a salir y descubrir la grandísima variedad de vinos que hay en España y en otros muchos países. Y además, poco a poco, irás descubriendo que te gusta más de lo que imaginabas, que disfrutarlo junto al plato correcto es toda una experiencia y que sí, sí eres de vino, pero no lo sabías.

¡Salud! :)

Comentarios en FB

comentarios